Ella.

Esa chica tenia una sensibilidad que pocos podrían equipararla.
Era una mujer poderosa y segura pero no por ello se lo creía. Se podría decir que incluso se infravaloraba.
Inquieta pero prudente, agradable pero desconfiada. Su vida se había basado en traiciones y mentiras. ¿Qué se podía esperar?

Pero aunque la vida le había dejado claro que iba a tener difícil conseguir sus metas, ella no se rendía.
Quizás, lo que siempre hacia que retrocediese en ese camino era que tenía un gran corazón. Era demasiado sensible.

¿Acaso es un defecto?

A veces puede ocurrir que el golpe nos deje demasiado tiempo en el suelo impidiéndonos avanzar. Simplemente tendríamos que anular esa sensibilidad y seguir hacia delante.

Pero, ¿no dejaríamos de ser personas?

V.

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